El calzado

07 de Septiembre de 2012

El calzado

Una parte muy importante del cuidado de nuestros pies es la elección adecuada del calzado. El podólogo os puede ofrecer información profesional para elegir el calzado más idóneo en cada una de las actividades de la vida, en función del trabajo que soportará el pie.

En ocasiones nos ponemos zapatos con tacón demasiado alto o demasiado plano, hormas estrechas, puntas finas, sin sujeción… Si usamos calzados inadecuados durante las actividades en las que el pie soporta el peso corporal, con el paso del tiempo observaremos cómo nuestros pies empiezan a sufrir y aparecerán lesiones molestas o dolorosas que pueden afectar a la piel o incluso ser la causa de deformaciones osteo-articulares tales como juanetes, dedos en garra, dolor en la región metatarsal, molestias en el talón y el arco del pie.

En esta página intentaremos dar la información necesaria para elegir el calzado apropiado, pero antes es importante que conozcáis las partes comunes del zapato y así entender mejor en qué nos debemos fijar para que el calzado no dañe nuestros pies.

Aunque existen muchos tipos de calzado en función del sexo (calzado masculino y femenino), la actividad (calzado de trabajo, de vestir, deportivo, para estar en casa) y la época del año (verano, invierno y entretiempo); vamos a describir los elementos comunes a todo tipo de calzado y así poder explicar mejor qué calzado debemos elegir y cual evitar si queremos mantener una salud adecuada de nuestros pies.

Elementos comunes del calzado

Aunque algunos zapatos pueden tener más elementos que otros (no se pueden comparar unas botas de cuero con unas chanclas de plástico) las partes de un calzado común son las siguientes:

  1. El corte o empeine
  2. La suela
  3. El tacón
  4. La horma
Partes del calzado

1. El corte o empeine

Es la parte superior del calzado que permite la sujeción de éste al pie o a la pierna y le confiere el aspecto estético. Dentro del corte pueden distinguirse varias partes que, generalmente, corresponden a piezas diferenciadas cosidas entre sí. Las partes más importantes, que siempre se corresponden con piezas, son la pala (parte anterior) y la caña (parte posterior).

  • En la pala pueden distinguirse la puntera que es la parte delantera y la lengüeta. En el cuerpo de la pala es donde se suelen alojar los adornos y costuras que en muchas ocasiones son la causa del aumento de rigidez y presión en la zona anterior del calzado.
  • En la caña pueden distinguirse la carrillera, que es donde se alojan los ojales para la sujeción con cordones, hebillas, y otros sistemas de sujeción.

Por debajo de los cortes de piel están los forros que normalmente solo constan de pala y caña. Entre el forro y el corte se alojan dos tipos de refuerzos: Uno en la puntera llamado tope, y otro en el talón denominado contrafuerte. El contrafuerte es una pieza refuerzo de material termoestable que no pierde la consistencia con el calor y humedad de la sudoración del pie, siendo un elemento muy importante para la estabilización del pie.

El contrafuerte y el enfranque

2. La suela

La suela es la parte del calzado que separa el pie del suelo. En la suela distinguiremos:

  • La suela propiamente dicha o suela exterior.
  • Una suela interior denominada palmilla. Es la parte que se coloca en el interior del calzado, separa al pie de la suela exterior. En muchos casos son reemplazables y al quitarlas nos permite un espacio mayor para alojar el tratamiento con ortesis o soportes plantares a medida.
  • La entresuela. La suela puede ser un elemento único o bien existir una entresuela que se coloca entre la suela exterior y la palmilla. Es el lugar en el que se alojan los materiales que pueden ofrecer una mayor estabilidad o amortiguación. En ocasiones, incorpora una talonera de refuerzo denominada cambrillón, fabricada normalmente de acero, el objetivo de este elemento es asegurar el mantenimiento del enfranque del calzado (diferencia de altura entre el tacón y el apoyo anterior de la suela).

3. El tacón

Parte trasera del zapato unida a la suela que eleva el talón del píe. Cuando su altura es excesiva, como en el calzado de tacón de aguja, puede acarrear graves alteraciones en el pie.

4. La horma

La horma es la pieza de madera o metal que imita las dimensiones y perfil de un pie humano en el proceso de fabricación del zapato. Según se diseñe esta pieza, así será el calzado, de manera que podemos tener diferentes tipos de zapatos en función de la forma y diseño de la misma. Según la horma podemos dividir los zapatos en 3 tipos:

  • Horma recta. En las hormas rectas, el eje longitudinal de la horma es coincidente en la puntera, enfranque y tacón. Es decir, si se observa el calzado por su planta obtenemos una línea que dividiera a ésta en dos mitades, pero no son absolutamente idénticas (diferencia respecto a una horma neutra, en la que se puede intercambiar el pie derecho con el izquierdo porque son idénticos). Ello es debido a que el enfranque de la horma por su parte medial se rebaja suavemente para dar un mejor aspecto estético y una diferenciación entre el calzado de ambos pies.
  • Horma aducida. Son hormas que aproximan entre si las punteras, es decir, su eje longitudinal se desvía hacia medial realizando un efecto de aproximación del primer radio del pie al borde interno del talón. Este tipo de calzado favorece la torsión del pie en inversión, es decir supinación, flexión dorsal y adución del pie.
  • Horma abducida. En este caso, las puntas de estas hormas divergen una de la otra, al revés de lo que ocurre en las aductoras. Su eje longitudinal se desvía lateralmente. Con estas hormas separadoras se ejerce un efecto de eversión, es decir, pronación, flexión plantar y abdución del pie.
Horma AducidaHorma RectaHorma Abducida
Horma aducidaHorma rectaHorma abducida

La mejor forma de determinar la horma de una calzado es traza sobre la suela dos puntos, uno en la mitad de la puntera y el otro en la mitad del borde posterior del talón. Si al unir los dos puntos obtenemos una línea recta, se tratará de una horma recta, si obtenemos una curva hacia el dedo gordo se trata de una horma aducida (la más habitual) y si la curca se dirige hacia el quinto dedo será una horma abducida.

El calzado adecuado

Es complicado definir un tipo de calzado adecuado para cada una de las actividades de nuestra vida. El pie no realiza el mismo esfuerzo cuando estamos sentados, permanecemos mucho tiempo en pie, andamos, corremos, saltamos...

Además los cánones de estética del calzado (sobretodo el zapato de mujer) son opuestos a los parámetros utilizados para definir un calzado saludable para el pie, es decir, que todo lo que resulta atractivo de un zapato generalmente nos hace daño.

Por tanto, vamos a diferenciar entre el zapato de trabajo, de diario, o de "batalla" (aquel que deberíamos utilizar cuando el pie tiene que soportar más carga, es decir, cuando permanecemos muchas horas de pie, andando, corriendo...) y el calzado de vestir. El problema del calzado surge cuando intentamos utilizar un calzado de vestir para desarrollar actividades en las que el pie soporta el peso del cuerpo durante un tiempo prolongado.

Para que un zapato sea adecuado para el pie debe reunir las siguentes características:

El calzado adecuado
  • Horma recta
  • Caña media o alta. Reducir el uso de calzados escotados (por ejemplo las manoletinas).
  • Sujección adecuada en el empeine. A través de cordones, hebillas, velcros...
  • Cerrados en el talón y con contrafuerte resistente. Evitar las sandalias, zuecos y cualquier calzado destalonados.
  • Puntera ancha y alta. Para que albergue a los dedos evitando el roce y la compresión de los mismos.
  • Suela gruesa y dura.
  • Evitar el zapato plano o con excesivo tacón.

Esperamos que estos consejos os hayan sido de utilidad. En G&A Centro Asistencial del pie estamos a vuestra disposición. Si teneis cualquier duda, consúltanos.