Las verrugas plantares

29 de Mayo de 2013

Las verrugas plantares

Una de las lesiones que diagnosticamos con mayor frecuencia son las Verrugas Plantares. Se trata de una infección de origen vírico que afecta a la piel. El virus responsable pertenece al grupo de Virus del Papiloma Humano (VPH), por esa razón las lesiones producidas por estos virus se han denominado "papilomas".

Preferimos utilizar la denominación de verruga plantar para hiperplasias benignas de la piel y así evitar la confusión con las lesiones neoplásicas producidas por otros virus pertenecientes a este grupo que pueden presentar una mayor gravedad y que afectan a otras localizaciones diferentes del pie

Contagio del virus

Estas infecciones víricas son contagiosas y se transmiten por el contacto personal con el virus. El proceso de la infección tiene tres etapas:

1. Transmisión e inoculación del virus

El VPH prolifera en ambientes de humedad y calor (piscinas, vestuarios, duchas, zapatillas de deporte y otros calzados con reducida transpiración…). En esta primera etapa, muchas personas contactan con el virus, pero no llegan a desarrollar la infección, aunque pueden ser un vehículo de transmisión de la misma (un miembro de la familia acude a natación y el resto de la familia se puede infectar en la ducha de la casa).

2. Incubación

Tiempo que transcurre desde el contacto con el virus hasta que aparece la lesión. En esta etapa el paciente se encuentra asintomático, y el virus empieza a desarrollar la infección aprovechando cualquier situación de bajada de defensas (situaciones de estrés, depresión, procesos febriles, menstruaciones muy sangrantes…). Esta etapa puede oscilar desde uno a seis meses. Por esa razón, muchas personas que están en contacto con el virus durante el verano, no desarrollan las verrugas hasta el otoño o invierno.

3. Desarrollo de la infección

El virus crea la verruga plantar, desarrolla un lesión endofítica (hacia dentro), con una envoltura hiperqueratósica (dureza).

Factores de riesgo

Los factores que predisponen la infección del virus son tres:

Lesiones de la piel

La piel normal es relativamente resistente a la infección vírica, de manera que la infección es más probable cuando la piel se lesiona. Las causas de lesión de la piel son múltiples:

  • Abrasiones superficiales producidas por rascado, roce o fricción (Por ejemplo al caminar por la superficie antideslizante de la piscina)
  • El trauma o microtrauma repetitivo producido por actividades deportivas, alteraciones biomecánicas y el calzado inadecuado.
  • El morderse las uñas de los pies, predispone la infección en la zona periungueal...

Calor y humedad

Para que se produzca una infección del VPH no es necesario tener una lesión de la piel, el aumento de la porosidad de la piel por el calor y la humedad facilita la penetración del virus. El calor y la humedad aumentan el contenido acuoso de la piel originando maceración que facilita la penetración y difusión del virus. Este hecho se produce principalmente a través de las duchas, gimnasios, prendas como calzados poco transpirables (deportivas y calzados de goma), calcetines de fibra sintética y otros elementos que favorezcan la sudoración. Los baños y duchas comunes incrementan la incidencia de este tipo de lesiones dado que la humedad favorece el cultivo de los virus. Existen estudios que muestran una mayor de incidencia de verrugas plantares en atletas y personas que utilizan piscinas públicas. También el intercambio de calcetines y calzado presenta un aumento de la incidencia de verrugas.

Alteraciones inmunitarias

Se ha demostrado que la incidencia y virulencia de la infección del VPH es mucho mayor en pacientes inmunodeprimidos o en personas con alteraciones congénita de la inmunidad. Además, incluso en pacientes sin alteraciones en su sistema inmune, pueden producirse situaciones de depresión puntual del mismo como ocurre en los cambios hormonales (adolescencia), presencia de otra infección (resfriado, gripe…).

Prevalencia

Aunque son más frecuentes en niños y adolescentes, pueden aparecer en personas de cualquier edad. La causa de la mayor incidencia en esta franja de edad son los factores de riesgo al contacto con el virus:

  • Hiperhidorsis (exceso de sudoración)- Abuso de calzados poco transpirables como las deportivas, cambios hormonales que aumentan la sudoración en los adolescentes
  • Práctica deportiva más activa - Natación, gimnasios, practica de deporte descalzos (ballet, artes marciales…).
  • Cambios en el sistema inmune - Los procesos infecciosos son más habituales.

Diagnóstico

En principio cualquier lesión que aparece en la planta del pie, presenta la apariencia de una dureza o una callosidad, ya que el peso corporal provoca el desarrollo de una capa de hiperqueratosis encima de cualquier lesión plantar, por tanto hasta que el podólogo no elimine esta capa puede resultar complicado confirmar el diagnóstico.

Teniendo en cuenta lo anterior, cuando un niño presenta una lesión con el aspecto de una callosidad en el pie, lo más habitual es que se trate de esta infección, ya que los niños no suelen desarrollar lesiones en la piel por sobrecarga o roce.

En adultos, es más difícil diferenciar esta lesión por su aspecto exterior, aunque existen una serie de signos clínicos que pueden hacernos pensar que tenemos una verruga plantar:

Diagnóstico de la verruga
  • El pellizco de la lesión es más doloroso que la presión.
  • En ocasiones aparecen unos puntos negros en el centro de la lesión.
  • Los dermatoglifos (surcos de la piel, muy reconocibles en las huellas dactilares) se encuentran interrumpidos por la lesión.
  • Suelen presentarse de forma más habitual en zonas de presión.
  • Pueden aparecer como una lesión aislada, con varias lesiones satélites alrededor o presentar el aspecto de un grupo compacto y numeroso (verrugas en mosaico).

Tratamiento

Hoy en día hay muchos tratamientos para eliminar las lesiones, pero al tratarse de una infección vírica no existe ningún tratamiento antiviral oral específico (al contrario que la mayoría de infecciones bacterianas que si responden a los antibióticos). Lo más habitual es el uso de tratamientos que eliminen la lesión afectada y mejoren la respuesta del sistema inmune.

Entre las técnicas más utilizadas tenemos: Tratamientos químicos de aplicación tópica (Ácidos, Álcalis, Nitrato de plata, Cantaridita, Cromatos…), tratamientos físicos (Crioterapia, Electorlisis, ultrasonidos…), Tratamientos Medicamentosos (Orales, Parenterales), Tratamiento antiviral e inmunomodulador, Tratamiento Quirúrgico... Cada podólogo escogerá el más adecuado según las características de cada paciente.

Debido a la complejidad en el diagnóstico de estas lesiones, es importante no intentar tratarlas en casa. De manera que recomendamos acudir a un podólogo para confirmar el diagnóstico y plantear la mejor alternativa terapéutica en cada caso. El error en el diagnóstico puedo provocar efectos no deseados por el uso de productos antiverrugas comprados en farmacia como quemaduras, ulceras, inflamación…

Cómo prevenir su aparición y reducir su contagio

Como ya hemos mencionado, los virus proliferan en lugares públicos con calor y humedad (piscinas, vestuarios, duchas públicas, gimnasios…), para prevenir el contacto con el virus es importante evitar ir descalzado, usando chanclas o calcetines.

Usar chanclas

Además debemos evitar el intercambio de prendas, como calcetines o calzados.

Una vez que tenemos la infección, para evitar contagiarla debemos extremar las precauciones:

  • Evitar ir descalzo en casa y en lugares públicos.
  • Si varios familiares se duchan de forma consecutiva, la persona infectada debe hacerlo en último lugar y aplicar lejía una vez haya terminado.
  • No pellizcar, rascar o tocar la zona de la lesión.
  • Es aconsejable secarse la zona afectada con una toalla diferente de la del resto del cuerpo para evitar el autocontagio.

Si observamos alguna lesión sospechosa en un niño, debemos acudir cuanto antes al podólogo para confirmar el diagnóstico. Cuanto antes se inicie el tratamiento, mejor responderá la verruga al mismo y menor riesgo de contagio existirá.